Los parántropos y el homo

El Grupo Parlamentario Socialista presentó una proposición no de Ley en la que instaba al Gobierno a remitir un proyecto de Ley orgánica de reforma de
la Ley orgánica 10/1995, que incluya "la tipificación como delito; la explotación, experimentación, comercio, esclavitud, secuestro, tortura, maltrato o muerte de grandes simios". El argumento es que, dada la cercanía y la afinidad que estas especies (chimpancé, bonobo, gorila y orangután) tienen con la especie humana han de tener similares derechos.

Antes de entrar a considerar sobre lo que hay de científico y que de ideológico en la propuesta, pienso que es importante hacer un esfuerzo por
diferenciar. Según los más recientes datos de la ciencia, hace unos siete millones de años, de un mismo tronco evolutivo se separaron dos grandes
ramas, que serán ya irreconciliables en el futuro: una, que desarrollará toda la gama de parántropos (chimpancés, orangutanes, gorilas, bonobos) y
otra, de homos; se habla de hominoideos, de homínidos y de humanos.
A pesar de eso tienen una configuración genética similar, alrededor de un 96 %. No obstante, pienso que no por eso hemos de considerar tiene los mismos
derechos que los humanos, la semejanza con el ratón es del 99 % y a nadie le ha pasado por la cabeza reconocer a los ratones derechos humanos, aunque, de
seguir así, todo se andará.
Dado que somos tan iguales y tan sumamente diferentes los parántropos y los homo, yo propongo que tratemos a los parántropos como parántropos y a los humanos como humanos. Algo obvio que no se debía haber olvidado nunca.
JD Mez Madrid
servido por gransimio
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El Proyecto Gran Simio Cuando se desliga del sentido común, el sueño de la razón genera monstruos
Autor: Guillermo Juan Morado | Fuente: Catholic.net
http://es.catholic.net/temacontrovertido/330/1744/articulo.php?id=29232
El Proyecto Gran Simio
El llamado “Proyecto Gran Simio” es una iniciativa presidida por el filósofo Peter Singer que pretende la inclusión de los grandes simios (chimpancés, gorilas, bonobos y orangutanes) en la categoría de “personas”, otorgándoles la consecuente protección moral y legal, hasta ahora reservada sólo a los humanos.
El Proyecto, que dice inspirarse en los ideales de la sociedad anti-esclavista, argumenta partiendo del parentesco genético que vincula a los humanos con estos antropoides, así como de la semejanza que, según los promotores del mismo, existe entre el comportamiento de los humanos y el de estos animales.
A estas alturas de la película, uno ya no se asombra de nada. Podría pensarse en una tomadura de pelo en sede parlamentaria, como tantas otras a las que cada día asistimos. Pero parece que el asunto va en serio, y podría desembocar en una Ley que colocase a España en la “vanguardia” mundial de la defensa de los simios. España siempre es diferente. Cada día más.
Aunque hay miles de seres humanos que son vejados en su dignidad, que no ven reconocidos sus derechos, que son objeto de explotación, de compra-venta o de esclavitud – situación que no parece alarmar a Singer y sus secuaces - , lo que más llama la atención de este Proyecto no es el deseo de tratar bien a los simios, sino la voluntad de redefinir el concepto de persona. El reconocimiento de la singularidad humana está en entredicho. Y, por consiguiente, también lo está el reconocimiento de la razón por la cual el ser humano es persona y sujeto de derechos inalienables.
Por más parentesco biológico que exista entre seres humanos y orangutanes, chimpancés, gorilas y bonobos, en el hombre se da un salto cualitativo en virtud del cual es “persona”; es decir, un individuo racional, un “alguien” y no un “algo”, capaz de conocerse, de poseerse, de ejercitar su libertad y de entrar en comunión con otras personas. Si vamos a la raíz, la singularidad humana encuentra su último fundamento en la capacidad de ser interlocutor de Dios, por haber sido creado el hombre “a imagen de Dios”, capaz de conocer y de amar a su Creador. En la condición de persona se encuentra la base de los derechos fundamentales del hombre; derechos inalienables, que no son el resultado de una concesión del Estado, sino que son previos a toda legislación positiva.
Los animales, ni siquiera los animales más próximos al hombre en la escala evolutiva, no son titulares de derechos. Con frecuencia, las características “humanas” que se les atribuyen son el resultado de la proyección que sobre su comportamiento se hace de las claves que permiten comprender el comportamiento humano. Que los animales no sean titulares de derechos, y mucho menos de derechos “humanos”, no significa que los hombres no tengamos obligaciones hacia ellos. Les debemos aprecio y hemos de evitar, por respeto a nuestra propia dignidad, hacerles sufrir inútilmente o sacrificar sin necesidad sus vidas.
Si el “Proyecto Gran Simio” va adelante llegaremos a la paradoja de ver como se le reconoce a un orangután una serie de derechos que se le niegan a un feto humano de siete meses, a un enfermo terminal, o a un niño aquejado de parálisis cerebral. Todo muy “lógico”, desde los parámetros de la filosofía animalista, pero todo muy inhumano y muy decadente. También hoy, cuando se desliga del sentido común, el sueño de la razón genera monstruos.
servido por gransimio
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El tiempo de la evolución
Xabier Iglesias/(Donostia)
http://servicios.diariovasco.com/pg060606/prensa/noticias/Opinion/200606/06/DVA-OPI-350.html
Quisiera aclarar ciertas cuestiones planteadas en la carta Evolución y Gran Simio. Primero, el ser humano no procede del simio o los monos; la realidad es que nuestra línea evolutiva parte de los primates y es la línea de los Homínidos, no la de los Simios. Segundo, los monos no se convierten en hombres del mismo modo que los reptiles no se convierten en aves, aun cuando conocemos y está probada su procedencia. El proceso evolutivo no es un proceso de metamorfosis como el de los insectos en el que hoy soy larva y mañana ninfa, un animal no decide evolucionar un buen día sin razón aparente, es el resultado de sucesivas mutaciones y eliminación de individuos no aptos a lo largo de millones de años. Realmente especies anteriores al homo sapiens, no los monos como ya he aclarado, desarrollaron capacidades artísticas como la pintura a la par que desarrollaban sus facultades inventivas. Si existió una acción externa o no es una cuestión de fe que no debe mezclarse con las evidencias científicas. La realidad es que no existió un salto cualitativo en el proceso evolutivo del ser humano que nos diferencie del resto de especies.
servido por gransimio
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