Categoría: Circo de la tropa de Rodríguez el Progre
3 Mayo 2006
Más opiniones sobe el PGS
¡Pero qué monos más monos!ç
02/05/2006 - 21:25
Ubaldo Gutiérrez
Hubo una conspiración para matar a Lady Di. No es algo que sostenga Pereira, pero sí cualquier espectador de programas rosas. A Kennedy le asesinó la Mafia, y eso lo afirma hasta un bachiller poco documentado. Y que Juan Pablo I murió a manos del propio Vaticano, o de sus bancos, lo certifica cualquiera de esos periodistas, también rosas, que desde hace poco salen en televisión añadiendo dos palabras bajo el nombre: “periodista e investigador”. Toma ya! Por lo visto, rastrear si a “Rociíto” le duele la epiglotis es una actividad de investigación…, ¿llegarán a solicitar subvenciones para poder realizarla en mejores condiciones y que no haya más fugas de cerebros al extranjero? Lo digo porque ahora que llega lo del Evangelio de Judas, con tal panorama, tan tremendo, a la vista, sería el momento de solicitarlas.
No obstante, me parece que la verdadera conspiración a la que debería prestarse atención es muy diferente y de otra índole.
Copérnico nos puso en nuestro sitio, bastante alejado del centro del universo y Darwin nos recolocó a la altura de los animales. Freud puso en duda que fuéramos racionales y Tarzán constató en el cine que, sin embargo, sí lo eran los simios… Y que el gobierno esté a punto de llevarnos a un limbo donde podamos departir amigablemente con el delfín Flipper, el caballo Furia, la perra Lassie o el lagarto Juancho…, nos debería urgir a prestar más atención a la “humana” mirada del animal superior: la mona Cheeta. Porque no vaya a ser que el asunto nos pille desprevenidos y cuando queramos reaccionar nos pase como a Charlton Heston en el Planeta de los Simios.
Una proposición, no de ley (faltaría más), para integrar plenamente en la sociedad a nuestro eslabón anterior en la evolución. La ocurrencia del diputado socialista Francisco Garrido se me antoja tan estrafalaria que no sé si cortarme las venas o dejármelas largas; acaso solamente me limite a sentir vergüenza ajena. Como apoyo al proyecto hay quien menciona incluso a San Francisco de Asís, pero el argumento para equiparar en derechos a los chimpancés que resulta irrebatible es éste: “un macaco es casi una copia genética de usted o de mí”, y por tanto de Mozart o Descartes. Aunque claro, si hablamos de genes, tengo entendido que una rata tampoco dista mucho de nosotros y que el cerdo casi se nos equipara. Y en cuanto a la capacidad emotiva, pues miren, mi gatita se emociona cuando llego a casa tanto como lo hizo King Kong cuando le robaban a la chica, lo prometo; y hay niños que perciben una alegría inaudita en sus gusanos de seda cuando les cambian las hojas de morera podridas por otras nuevas.
En fin… ¿Podremos llegar a casarnos con ellos -los monos- o nombrarles herederos en los testamentos? Para dilucidar el asunto se requerirán varias legislaturas -ser obtuso no es una carencia, sino toda una disciplina- y buenas dosis de cachondeo, gracias a las cuales seguirán cobrando nuestros diputados; pero mientras tanto, algunos colectivos minoritarios han empezado ya a solicitar “derechos de simio” para que sus vindicaciones sean afrontadas con más rapidez, eficiencia y seriedad. En concreto, dos: guardias civiles y transexuales. Estos últimos han sido rotundos en su reclamación de una Ley de Identidad de Género: “los monos están en vías de extinción, pero nosotros aún seguimos aparcados”. Mañana tal vez aparezca otro grupo reclamando las mismas oportunidades de promiscuidad que los bonobos: dale-que-te-pego veinticuatro horas al día, indistintamente (véanse los documentales de la 2) con parientes, parientas y cachorros, de frente y por retaguardia, porque así combaten el estrés.
No sé si se habrán iniciado ya las gestiones pertinentes, con ese saber ser y estar que caracteriza a nuestro Ministerio de Exteriores, para que en Naciones Unidas se retoque la mismísima Declaración Universal de Derechos. Pero los retoques sí se van a producir en otras áreas, como en esos juegos de sobremesa con preguntas y respuestas. A la pregunta de quién pintó la Mona Lisa se le añadirá una opción de respuesta más. ¿Adivinan cuál? Una pista: fíjense en el colorido vario que adorna la estética cara de un mandril.
servido por gransimio
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2 Mayo 2006
El P Gran Simio es facismo. Es "comernos el coco" a cuantos más mejor, para que los seres humanos nos rebajemos, y lo asumamos, muy convencidos a simios a los cuales les otorgan algunos derechos los déspotas Grandes Simios Rodríguez, Rubalcaba, Carod, Maragall y los multimillonarios Polanco, Cebrían, etc?
Pues va a ser que no. A muchos nos gusta ser seres humanos y lo somos de nacimiento, y seguiremos igual. Eso si, espectadores del circo de la tropa pregre que bien caro nos sale a los contribuyentes.
Aquí insertamos otro artículo,
<blockquote>RECHAZO A LA CULTURA CRISTIANA
Las razones del apoyo de Zapatero al Proyecto Gran Simio
El apoyo de José Luis Rodríguez Zapatero al Proyecto Gran Simio se enmarca en el giro radical que ha dado el presidente del Gobierno al PSOE para rechazar en España las raíces de la cultura cristiana.
Ver artículo
Hechosdehoy.com | 1/5/2006
Rajoy exige a Zapatero que pacte reglas del juego con el PP
Indignación militar por el cese a traición del JEME
Acebes advierte del apoyo descarado de Zapatero a Otegi
Arruche rechaza que fuera cesado por el "caso Roquetas"
El apoyo de José Luis Rodríguez Zapatero al Proyecto Gran Simio se enmarca en el giro radical que ha dado el presidente del Gobierno al PSOE para rechazar en España las raíces de la cultura cristiana.
Salvar a los simios de la tortura
A propuesta del diputado de la formación Verde adscrito al PSOE, Francisco Garrido, el Congreso ha admitido a trámite la proposición no de ley de adhesión del Gobierno al Proyecto Gran Simio, que defiende incluir a los antropoides no humanos en la categoría de personas.
La exposición de motivos de este proyecto no de ley, argumenta esta consideración dada "la cercanía evolutiva y la vecindad genética que tenemos con nuestros parientes los grandes simios y la cruel realidad de nuestro trato con ellos, que está poniendo en peligro su supervivencia".
Este proyecto, explica la proposición "ha sido impulsado por el pensador Peter Singer y a él se han adherido numerosas personalidades del ámbito científico e instituciones de muy diverso tipo".
La proposición "insta al Gobierno a declarar su adhesión al Proyecto Gran Simio y a emprender las acciones necesarias en los foros y organismos internacionales, para la protección de los grandes simios del maltrato, la esclavitud, la tortura, la muerte y extinción".
Un nuevo paganismo
El Proyecto Gran Simio (The Great Ape Project) es una institución de alcance mundial que preside el conocido bioético australiano Peter Singer, quien alcanzó relevancia por su obra "Liberación animal", y que es conocido por representar una corriente utilitarista según la cual se justificaría la investigación con embriones, la eutanasia y la eugenesia, además del control demográfico.
Sobre este tema www.veritas.com, agencia católica de noticias de España, entrevistó al profesor de Comunicación de la Universidad de Navarra, Alejandro Navas, amigo del filósofo Robert Spaemann, quien explicó que esta ecología radical "supone en el fondo una cierta forma de paganismo, o una vuelta a la sociedad precristiana".
"En el fondo late un rechazo a la cultura de raíces cristianas. Se quiere volver a un estado precristiano, de supuesta armonía con la naturaleza. Detrás de estas propuestas e iniciativas hay un cierto odio al hombre, al que se culpabiliza de ese deterioro ecológico", señaló.
Ante el gran interés y la actualidad de este debate, sobre el que se ha pronunciado con claridad el director del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez, recogemos íntegra esta entrevista para conocimiento de nuestros lectores
:
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1 Mayo 2006
Los derechos humanos del rinoceronte
EUGENIO DE RIOJA
Se veía venir la operación Gran Simio, como la guinda que adorna el pastel, que a su vez adorna una evidente hoja de ruta para convertir este país, todavía llamado España, en una edición corregida y aumentada de «Los animales de la Granja», de Orwell. No en vano en Vista Alegre llamaron a ZP los suyos: «Bambi de acero, te quiero». Los derechos «humanos» de los simios estaban ya en la cultura que nos rodea. ¿Se manipulará la genética de los monos como se manipula la de los humanos? No. Porque la defenderá la ecología. Los guardaespaldas, o sea gorilas, la violencia bestial en las aulas, el derecho de los alumnos a hacer novillos, consagrado por la LOE, la intervención de discentes y subalternos en las tomas de decisión de la Universidad, marcar territorio las pandillas aprendices de delincuentes, la caza del profesor como representante del progreso de la especie humana por los que quieren seguir la ley de la selva. En suma, la violencia, droga que consumimos mientras la objetamos. ¡Qué curioso: le echamos la culpa de este regreso al más feroz instinto animal a la violencia y no hay película, hoy por hoy que no sea violenta! La violencia y la permisividad sexual instintiva forman el entramado cultural que nos entra por la ventana electrónica.
Ahora se articula una gran bestialidad en medio del silencio de los intelectuales, de la Universidad, y de la «gauche divina». Rossana Rosanda, nada sospechosa de pertenecer a la reacción, se preguntaba hace casi 20 años: «¿No da cierto miedo que las izquierdas en cuanto están instaladas en el poder consideran sagradas, democráticas e intocables, sólo por el simple hecho de su presencia, instituciones y leyes a las que se opondrían sin más si se hallasen en la oposición?». Lo que toca este Gobierno quiere convertirlo en acto de fe de su credo laico. Ortega, se lamentaba: «Peor que tener una enfermedad es ser una enfermedad». Este regreso cínico a los ancestros, tras la memoria del abuelo, es un tumor que cada día nos sorprende con una extensión impredecible de la metástasis.
No se explica, si no es entendiendo este proceso político como patológico, que un catedrático de la talla de López Garrido, conspicuo primero de IU y ahora portavoz parlamentario del PSOE, intente convencernos de las bondades del proyecto Gran Simio. No se explica ni siquiera siguiendo la regla general del fanatismo del converso. El gran simio es la evolución del Gran Hermano, no el «1984», de Orwell, con ser tan premonitorio del transformismo de este régimen socialista, sino la mera reducción de lo humano a lo animal en ese programa de TV «Gran hermano», donde, por otra parte, el derecho a la intimidad que se quiere proteger a los gorilas en la niebla, se conculca a la vista del televidente. Cuando este programa comenzó hace unos años, Gustavo Bueno vino a decir que los encerrados en la casa común eran como monos en una jaula haciendo sus cositas a la vista del mirón. Monerías que han devenido en el reconocimiento de los simios como arquetipos. «Simiis similo probra», latinajo que podría traducirse por «Con los simios disimulo mi perversidad».
El drama de Ionesco «El rinoceronte» plantea en las primeras escenas la plácida vida provinciana en la que lo insólito la altera. Una pareja asegura haber visto un rinoceronte. A medida que la obra transcurre, la gente del pueblo acepta haber visto al animal. Sólo un hombre asegura que no lo ha visto, y es separado trágicamente de la convivencia. Julio Anguita, líder emérito de IU, ha dicho que esta neoconfiguración de las autonomías convertirá España en el monstruo de Frankestein. A la vista de la irresistible ascensión y aceptación de los derechos humanos (?) del gran simio, adecuado símbolo sería King Kong.
servido por gransimio
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1 Mayo 2006
El Partido de Zapatero afirma que no son humanos pero están en nuestra familia
Polémica en España por la propuesta del PSOE de otorgarles "derechos humanos" a los monos
Con la justificación de que el hombre comparte el 98,4 por ciento de los genes con los chimpancés, el 97,7 por ciento con los gorilas y el 96,4 por ciento con los orangutanes, el Grupo Socialista español presentará un proyecto que pide "derechos humanos" para los simios. Esta tesis parte de la organización internacional Proyecto Gran Simio, que busca una declaración de la ONU sobre los derechos de estos animales.
Diarioexterior.com
28 de abril de 2006
Una iniciativa apoyada por el Grupo Socialista del Congreso para reconocer a los simios derechos humanos ha levantado ya la polémica, en víspera de su presentación oficial. A propuesta del diputado Verde adscrito al PSOE, Francisco Garrido, ha sido admitida a trámite una proposición no de ley de adhesión del Gobierno al Proyecto Gran Simio, que defiende incluir a los antropoides no humanos en la categoría de "personas". Este propósito ya ha sido contestado desde la Iglesia, advirtiendo que "por ser demasiado progre se puede caer en el ridículo" y criticando que se reconozca a estos animales unos derechos que se niega a los embriones.
La propuesta generó muchas críticas, provenientes de todo el arco político de España. El secretario general del Partido Popular (PP), Angel Acebes, opinó que esta propuesta "hace caer en el ridículo" al gobierno y lo acusó de tener "otras prioridades", distintas a las de los ciudadanos. El arzobispo Fernando Sebastián, en tanto, manifestó que "no se puede hacer el ridículo para hacerse el progresista", y recordó que esos derechos se les niegan a los embriones humanos.
Pero las críticas no llegan sólo desde la Iglesia y la oposición. Delia Padrón, flamante presidenta de la sección española de Amnistía Internacional, mostró su "sorpresa" por esta iniciativa, ya actualmente los derechos humanos "no se les reconocen a muchas personas".
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1 Mayo 2006
Comedia y tragedia
JOSÉ MARÍA DÍAZ BARDALES
o salgo de mi asombro, creí que era una broma al leer que el Congreso ha admitido a trámite la proposición no de ley de adhesión del Gobierno al proyecto Gran Simio, que defiende incluir a los antropoides no humanos en la categoría de «personas» dada la cercanía evolutiva y la vecindad genética que tenemos con nuestros parientes los grandes simios y la cruel realidad de nuestro trato con ellos, que está poniendo en peligro su supervivencia. Confieso mi simpatía por los monos, de malos tratos a estos animales no tengo información, aunque sí recuerdo un cruel consejo pedagógico, aquel de «hosties al mono hasta que aprenda el catecismo»; pero mientras haya hambre, guerra, paro... me parece una frivolidad llevar al Congreso los problemas de los monos. Un detalle significativo es que en la proposición se hace referencia a los grandes simios, ¿y a los pequeños? En las Cortes esta semana, comedia de risa.
El ex presidente del Madrid Florentino Pérez, aquel a quien el teólogo Butragueño definió como «un ser superior», manifestaba a los medios de comunicación que el martes pasado era un día triste para toda la humanidad, una tragedia; el motivo es que ese día Zidane anunciaba que a final de temporada deja el fútbol. Las palabras del citado señor Pérez se recogieron en un telediario y en varios periódicos; que no haya trabajo, comida, agua, etcétera, son datos estadísticos, pero que falte un futbolista es terrible. Tragicomedia esto del fútbol.
La comedia y la tragedia (políticos y fútbol) se dieron cita en el Senado el pasado miércoles mientras se votaba la ley de Reproducción, y vaya espectáculo; parece ser que entre sus señorías los del PP son mayoría madridistas y los del PSOE mayoría barcelonistas, éstos se fueron a ver los últimos minutos del Barça-Milán y los del PP, que seguían en sus escaños, cambiaron totalmente la ley de Reproducción, metiendo en bloque todas sus enmiendas. Ahora, el proyecto de ley deberá ser votado en el Pleno del Congreso de los Diputados, y la ley de Reproducción puede tener un sentido u otro dependiendo de que haya fútbol o no, o de qué equipo juegue.
Años atrás, el 1 de Mayo iba a la manifestación -unitaria, ¡ay!- de los trabajadores (en aquéllas nunca vi a obispos con cruz y gorrina de ciclista, ni a curas con clergyman); mañana iré a Covadonga y en la misa pediré a la Santina por los seres humanos y por el mundo del trabajo de forma especial; también le pediré que nos dé a todos más humor y mucho más sentido común.
José María Díaz Bardales es párroco de Fátima.
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1 Mayo 2006
Parientes de rama
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AL TRASLUZ
FirmaEDUARDO AGUIRRE
MIRA que nos gusta el cachondeín. El Proyecto Gran Simio está siendo objeto de injusta retranca, quizá porque tiene nombre de una esas películas que se estrenan directamente en DVD, cuyo productor descubre cuando ya está rodada que el director se ha fugado sin cobrar los honorarios y que los actores amenazan con querellarse si aparecen en los créditos. Sin embargo, pese a la tentación de guasa, la propuesta al Parlamento es muy seria.
Como no protejamos a los gorilas, nuestros bisabuelos putativos, aquí no habrá forma humana de diferenciar un nacionalista fanático de un homosapiens, un ultrasur del último premio Nobel de Física. Toda diferencia genética es jerarquía y lección. Los dinosaurios no desaparecieron porque les cayera un meteorito, que ya es ingenuidad que fueran a estar justo ahí todos juntos, ¿en asamblea del sindicato? sino porque la madre naturaleza, desecho de bondad, cortó por lo sano y los convirtió en lagartijas, consciente del coste que supondría jubilarlos. En la evolución todo tiene su aquel; luego, menos guasa con el Proyecto.
Garanticemos con leyes los derechos de los gorilas, pues nos ayudan a saber quiénes somos. Porque, digámoslo ya de una vez, no se puede ser a la vez hombre y -pongamos por caso- mandril titiritero, hay que escoger. Los simios son homo sapiens que no descubrieron el fútbol, la guerra o el chanchullo urbanístico -ah, se siente, no dieron el gran paso en la evolución-, pero no dejan de ser familiares lejanos; rarillos, pero buena gente. Eso sí, cada uno en su selva y dios en la de todos.
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1 Mayo 2006
otro enlace muy entretenido por los comentarios más sustanciosos que los del t@l Bonobo,
Monos para Rubalcaba
¡Pobres monos! ¡Quieren los de Rubalcaba tratarlos como a humanos!
No sospechan los primates, pobrecillos, qué es lo que les espera. Los de Rubalcaba. Quedarán los displicentes simios incluidos en el humano trato del que ya disfrutaron en su día cosas como Segundo Marey, Lasa, Zabala... Material trocable en carne bien picada bajo estériles capas de cal viva, cuando así plazca a quienes por aquí administran "derechos humanos".
¡Pobres monos! En las manos humanitarias de los de Rubalcaba.
servido por gransimio
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1 Mayo 2006
rafael padilla
Hermano simio
LA noticia es de esta misma semana: "El PSOE solicitará al Congreso de los Diputados que se reconozcan los derechos humanos de los simios". Confieso que mi reacción inicial fue jocosa. Me parecía una memez de tal calibre, un ataque de progresía tan ridículo, que no merecía más respuesta que la carcajada. Pero uno tiene la funesta manía de investigar y eso, probablemente, acabará agriándole el carácter. Ahora ya sé que detrás del titular hay todo un movimiento internacional (el Proyecto Gran Simio) y que no seremos nosotros los pioneros en "incluir a los antropoides no humanos en una comunidad de iguales".
De lo primero, pueden informarse en la correspondiente página web (www.proyectogransimio.org). Allí comprobarán que, sobre la base de nuestro parentesco genético y de la presunta cultura de chimpancés, gorilas y orangutanes, el objetivo último es conseguir una Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Grandes Simios.
De lo segundo, corresponde a Nueva Zelanda el mérito –o lo que sea– de haber garantizado por primera vez estos derechos especiales. En ese país, hoy, la ley prohíbe que dichos animales puedan ser utilizados en experimentos para el uso de los humanos. Sólo cabe tal experimentación si redunda en beneficio de los de su propia especie. A tamaña conquista, aseguran, seguirá pronto otra todavía más revolucionaria: la imposibilidad de que los animales puedan estar entre rejas sin una decisión judicial. Inaudita parte, supongo, sobre todo por no extremar la ficción.
Pero es que –¡qué mala es la curiosidad!– la cosa tampoco acaba aquí, en los meros logros puntuales, para nuestros primos hermanos, de un extrañísimo ecologismo franciscano. La idea tiene sus teóricos y finalmente descansa en todo un andamiaje argumental que, éste sí, congela cualquier conato de sonrisa. El planteamiento es tan simple como inquietante: de lo que realmente se trata es de reconsiderar la originalidad divina del homo sapiens, esto es, de negar radicalmente su sustancial diferencia. Por esa vía, socavado sin piedad el antropocentrismo, nada impedirá afirmar la animalidad del hombre o, a la inversa, la humanidad de los animales. Dawkins, el famoso etólogo, ha señalado –y constituye una buena prueba de a dónde conduce este evolucionismo moral– que "un feto humano, sin más sentimientos humanos que una ameba, goza de una reverencia y una protección legal que excede en gran medida la que se le concede a un chimpancé adulto". Este disparate –concluyen los adelantados del gran cambio– debe terminar. Todos, del microbio a Sócrates, idénticos en dignidad y con la misma tutela, aunque ello implique desatender a la familia nuclear o desacelerar el avance del conocimiento o de la medicina.
Esos son los términos exactos del problema: esta surgiendo una filosofía cientificista, precursora de una nueva moral, que, por rechazar nuestra singularidad inexplicable sin una intervención externa y superior, se reconcilia con sus dudas e ignorancias hermanándonos a la baja. ¿Que no me creen? Aquí les dejo una referencia: F. Bonasso, Evolucionismo moral. Sobre el Proyecto Gran Simio, en Boletín de la Asociación Primatológica Española, vol. 7, núm. 3, septiembre de 2000. Está en internet. Búsquenla. Pasen y tiemblen.
servido por gransimio
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