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La Coctelera

Categoría: Prensa

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espasa ensayo 25-10-2006 Gómez Pin reivindica singularidad hombre frente animal y máquina

espasa ensayo 25-10-2006 Gómez Pin reivindica singularidad hombre frente animal y máquina

El doctor en Filosofía por la Sorbona Victor Gómez Pin reivindicó hoy 'la singularidad del ser humano, tanto frente al animal como a la máquina', en la presentación de su libro 'Entre lobos y autómatas', con el que en septiembre pasado ganó la última edición del Premio Espasa de Ensayo.

En un encuentro con la prensa en que participaron también el rector de la Autónoma de Madrid y catedrático de Filosofía, Angel Gabilondo, el filósofo de la ciencia y la tecnología Javier Echeverría y el premio Nobel de Literatura José Saramago, Gómez Pin dijo que su libro es 'un libro ético' en el que se reivindica al hombre como 'hijo y milagro de la evolución, con el que no pueden homologarse ni la máquina ni el animal'.

Situándose en una posición distante por igual de los 'lobos' -la naturaleza y el mundo animal, que a su juicio han ido en los últimos tiempos cobrando un papel más relevante de lo deseable en ambientes ecologistas y en proyectos como el Gran Simio- y de los 'autómatas' -la inteligencia artificial, que intenta construir máquinas cada vez más parecidas a los seres humanos-, el autor afirmó que 'el ser humano sigue siendo absolutamente irreductible'.

'La inteligencia abstracta y el lenguaje, la ciencia y la tragedia, son exclusivas del ser humano', dijo Gómez Pin, a quien las pretensiones de lo que él considera 'humanizar' a las máquinas, unos, a los animales, otros, le preocupan en la medida en que puedan significar la alienación del ser humano.

Gómez Pin, para quien tal cosa como la inteligencia artificial no existe, señaló que 'el hombre es el único animal cuya esencia es preocuparse por las demás especies', por lo cual 'una ecología efectiva, racional y militante pasa por restaurar al hombre en el centro'.

Según Echeverría, en 'Entre lobos y autómatas', Gomez Pin critica esta 'descentralización del hombre hacia los animales y hacia las máquinas' sin que ello signifique, por un lado, ni una negación de la animalidad del hombre ni la de la tecnología', y lo hace 'ridiculizando a los vendedores de cacharrerías tecnológica pero también la opulencia animal frente a la miseria humana', dijo.

En el mismo acto, Saramago se preguntó 'qué hemos hecho del hombre', habida cuenta de que, pese a encontrarnos en los avances y la tesitura que pinta Gomez Pin, 'nunca hubo tanta miseria y tan profunda en el mundo', y Gabilondo dijo que el libro de Gómez Pin, dirigido contra todo tipo de 'papanatas', habla de 'ese algo que sólo les pasa a los humanos', aunque estemos aún por dilucidar qué es ello, con un discurso 'no contra la técnica, sino contra la tecnocracia y a favor de la ciencia'. LEER MÁS

FUENTE
http://actualidad.terra.es/cultura/articulo/gomez_pin_reivindica_singularidad_hombre_1165272.htm

Terra Actualidad - EFE

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Grandes simios y pequeños humanos

Grandes simios y pequeños humanos

Contrapunto
Grandes simios y pequeños humanos

Firmante: Rafael Serrano
30-08-2006
W62/06

http://www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=12863

Con el Proyecto Gran Simio, promovido por Peter Singer y patrocinado en España por el Partido Socialista, se pretende extender "la igualdad más allá de la humanidad", otorgando ciertos derechos a los primates, las especies más próximas a la nuestra. Se proponen medidas legislativas para asegurar el respeto a los grandes simios, alegando que por su inteligencia, habilidad comunicativa, sensibilidad al dolor, capacidad de tener sentimientos… merecen el respeto reconocido a los otros animales que poseen dichas cualidades, o sea, los humanos. LEER MÁS

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El proyecto Gran Simio: ¿genialidad o esperpento?

El proyecto Gran Simio: ¿genialidad o esperpento?

http://www.bioeticaweb.com/content/view/4236/40/

Estos días pasados un partido político ha tomado la iniciativa de solicitar la adhesión de España al Proyecto Gran Simio. Se trata de una iniciativa surgida en 1993, -con poca difusión y menos adhesiones institucionales, hasta ahora- que agrupa a personas provenientes de diversos ámbitos científicos sobre todo del área anglosajona. Su idea se plasmó en la Declaración de los Grandes Simios Antropoideos, y en un libro con las aportaciones de esos diversos autores: El Proyecto Gran Simio: la igualdad más allá de la humanidad (1993).

A la cabeza del proyecto, y coordinando este libro está Peter Singer (Melbourne, 1946). El libro muestra no solo la diversidad de enfoques –propia de una obra de colaboración-, sino una gran confusión e incluso contradicciones en los razonamientos que se exponen. La idea común, sin embargo, es la que viene recogida en el título del libro: más allá de la comunidad que formamos los hombres, “exigimos que la comunidad de los iguales se haga extensiva a todos los grandes simios: los seres humanos, los chimpancés, los gorilas y los orangutanes” (Declaración).

No se trata, por tanto, de una propuesta de tratar mejor a un tipo de animales determinado: los simios. Esta mejora ha ido creciendo en los últimos tiempos, y en estos momentos tenemos legislación, tanto española como europea, que protege los derechos de los animales.

Por el contrario, se trata de la propuesta de un cambio antropológico: el hombre no debe mirarse a sí mismo como algo específico, sino como formando parte de un común en el que entran también los simios. Como consecuencia los derechos que reconocemos a los humanos, por el hecho de serlo, deben aplicarse también a estos animales.

La cercanía genética, y algunas habilidades que se encuentran en estos animales que tienen un cierto parecido con el comportamiento humano, se asumen como fundamento de la identificación sustancial con el hombre.
Se hace desaparecer la especificidad del ser humano por algunos parecidos que se encuentran en otros seres, cuando hasta ahora hemos entendido que, aunque haya algunos parecidos, e incluso una gran cercanía genética, el hombre es una criatura totalmente distinta porque es racional y libre. Por ello, también nuestra cultura ha reconocido en el ser humano, por el hecho de serlo, unos derechos que lo hacen dotado de dignidad e inconmensurable. Y eso se lo reconocemos al hombre, sea niño o anciano, listo o torpe, sano o enfermo; sea cual sea su condición le reconocemos la dignidad de ser humano.

Peter Singer, por el contrario cifra la fuente de la dignidad no en ser humano, sino en el ejercicio de algunas cualidades que define de una forma u otra según los casos: sentir o no dolor, ser capaces de hacer un proyecto de vida o no, tener capacidad autónoma de relacionarse con los otros… Esto le lleva a afirmar que sólo el hombre que tenga esas capacidades será persona, y a su vez si un animal tiene algo de esas capacidades se le podrá considerar persona. Un niño pequeño no es una persona mientras que un gorila adulto sí lo es. Por tanto si no nos deshacemos del niño es por sentimentalismo, pero no porque tenga ningún derecho.

Él mismo hace algunas aplicaciones prácticas de su pensamiento: “algunas personas nacen con discapacidades psíquicas irreparables. La vida de estos seres humanos no es superior o más valiosa que la de los perros, los cerdos o las vacas”, o “antes prefiero un experimento con un embrión humano excedente que con una cobaya” (Babelia, 2002)

Ciertamente todas estas afirmaciones chocan contra nuestra cultura y quizás por eso han tenido, hasta ahora, muy poco predicamento. Sin embargo ahora se plantea la adhesión de toda España a este proyecto. ¿Quizá hasta este momento había pasado desapercibida esta genialidad, y sólo ahora ha sido descubierta, o estamos a punto de dar un paso esperpéntico?

Cada uno piense lo que quiera, pero indudablemente de lo que apoyemos o rechacemos surgirá la sociedad en la que viviremos dentro de unos años. Imaginemos qué sociedad deseamos, y cómo nos gustaría que fuera, y defendamos unos proyectos u otros. No caigamos en la alabanza de los magníficos vestidos del rey, si lo que vemos es que el rey va desnudo.

Pulicado en Canarias7 07-05-2006

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José Luis Requero, Magistrado y vocal del Consejo del Poder Judicial «Los vascos se caracterizan por partir troncos y piedras»

José Luis Requero, Magistrado y vocal del Consejo del Poder Judicial «Los vascos se caracterizan por partir troncos y piedras»

* José Luis Requero.
* Tiene 45 años.
* Magistrado y vocal del Consejo del Poder Judicial.
* Profesor asociado de la Universidad Autónoma.
* Fue vicepresidente de la Asociación Profesional de la Magistratura.

Periodista Digital

http://www.periodistadigital.com/periodismo/object.php?o=410556

Viernes, 14 de julio 2006
Con 45 años y 10 hijos, el magistrado y vocal del Consejo del Poder Judicial, José Luis Requena, se ha caracterizado siempre por sus opiniones conservadores. Fue además el encargado de redactar el informe del Consejo que advertía de los riesgos del matrimonio entre parejas del mismo sexo. Eva Reuss, de la revista Época, ha charlado con él sobre el estado de la justicia y la política en España.

Pregunta: A usted, tan conservador, no le pega nada ir en una Harley, una moto legendariamente unida al rock duro, la ‘progresía’, el perdedor...

Respuesta: La Harley es puro arte, simboliza un estilo de vida tranquila, sosegada, respetuosa. La persona que monta en Harley no se mete con nadie, no pulula como un loco por las carreteras.

P: Ya que le gusta tanto la arqueología, ¿quedan muchos fósiles en la magistratura?

R: Hay muchos atavismos y costumbres en la justicia, demasiados intereses creados. Profesionales, corporaciones que no quieren perder una posición de privilegio. Mover ese tipo de montañas es muy complicado y España es un país de intereses creados en torno a intereses profesionales muy fuertes.

P: ¿Por qué la justicia no da siempre la razón a quien la tiene?

R: Aunque sea un tópico, es cierto que la justicia no puede satisfacer a todos porque siempre, al menos la mitad de los ciudadanos, pierde el pleito en que se ha metido, luego no puede tener buena prensa.

P: Pues la Guardia Civil pone muchas multas y está muy bien vista.

R: Desde luego, y la gente la aplaude en los desfiles. Los jueces nos limitamos a empuñar la espada que nos da el legislativo, pero el error está en confundir justicia con jueces.

P: ¿No es injusto que la vida se haya duplicado con el euro y los sueldos sigan ultra congelados?

R: Claro que sí, sobre todo para los que vivimos de un sueldo, porque en ese IPC que nos suben se mezclan coches, joyas y lechugas y yo sé cuál es el IPC real -mucho más alto que el oficial- y lo que me cuesta el periódico, ir a la compra, el parking...

P: ¿Hay más política entre los jueces que entre los políticos?

R: En España hay 4.200 jueces. Y en el 99,9% por ciento de ellos no hay ninguna actuación de corte político. La inmensa mayoría se ciñen a criterios estrictamente jurídicos. Donde hay política es en el Consejo General del Poder Judicial, porque es un órgano de gobierno y político. Eso es lógico, pero lo peor es que, además de ser un órgano político, sea una plasmación de los intereses de las fuerzas políticas.

P: Los sectores ‘progres’ de la justicia quieren contextualizar, es decir, ser más represivos o más ‘progres’ según convenga. ¿No debe el juez dedicarse sólo a aplicar escrupulosamente la ley?

R: El juez tiene que interpretar y aplicar la ley porque para eso está. Si no, tendríamos ordenadores donde meteríamos una serie de preguntas, de hechos, y nos darían, como un ticket de un aparcamiento, el importe de la pena, la resolución. Lo de las posturas progres está muy bien siempre que no se haga un uso alternativo del Derecho, es decir, ‘usted haga las leyes, que yo las aplicaré en función de mis criterios e intereses ideológicos y el contexto político en que nos movemos’.

P: Estas posturas ‘progres’ favorecen ahora mismo a Batasuna.

R: Cuando se ha dicho estas últimas semanas que las leyes tienen que aplicarse en función de la realidad social, en relación con la persecución de Batasuna, de las medidas cautelares de Otegi y sus amigos, está claro que no tiene cabida ese criterio interpretativo. Porque hablamos de la realidad pura y dura de una banda terrorista que sigue activa y no ha dicho que vaya a dejar de matar, sino que se reafirma. El último comunicado era insultante.

P: ¿Cree que el problema de la politización de la justicia no tiene solución porque al fiscal general lo nombra el Gobierno? ¿Se solucionaría si los fiscales fueran más profesionales y menos políticos?

R: Ciñéndonos al tema del fiscal general, es evidente que desde el momento en que es nombrado por el Gobierno y actúa claramente en connivencia con él, es partícipe de sus estrategias a la hora de no perseguir ciertos delitos. Afortunadamente, la instrucción de los delitos hoy en día la llevan los jueces de instrucción independientes, con criterios en muchas causas totalmente disconformes con los del Gobierno.

P: En Canadá ya están pidiendo el reconocimiento de la poligamia.

R: En el informe que hicimos al anteproyecto de ley del matrimonio entre personas del mismo sexo dijimos que, si de la definición de matrimonio se elimina ahora que es una unión basada en el cariño y con vocación de una permanencia y de formar una comunidad de vida, entonces ya cabe todo. ¿Por qué no entonces la unión de uno con varios? Con esta ley se sientan las bases de que mañana pidan la legalización del matrimonio poligámico o poliándrico.

P: También se reclama que los animales tengan los mismos derechos civiles que las personas.

R: El Proyecto Gran Simio dice exactamente eso. No a la tortura, no al maltrato, vale, pero a que puedas dejar tu fortuna o tu casa a tu perro, mientras hay gente que se muere de hambre... Lo de Canadá era previsible. Estamos desarmados para prevenir el advenimiento de modelos de convivencia ajenos por completo a nuestra manera de vivir y relacionarnos.

P: ¿Nos toparemos con todos los presos en la calle para pagar el alto el fuego?

R: Creo que ésta es la fase de ejecución de pactos ya hechos. Me refiero al Estatuto catalán, un texto lo suficientemente elástico e indeterminado como para que se llegue a una situación de derecho cercana a la independencia. En el fondo, esto es lo que pretendía el plan Ibarretxe.

P: Aquel era más burdo y tosco.

R: Era bastante burdo y evidente, y éste más sibilino, porque los catalanes son fenicios, luego más listos y negociantes, mientras que los vascos se caracterizan por partir troncos y piedras. Este texto, al final, es un pacto.

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¡Pero qué monos más monos!

Más opiniones sobe el PGS

¡Pero qué monos más monos!ç
02/05/2006 - 21:25
Ubaldo Gutiérrez
Hubo una conspiración para matar a Lady Di. No es algo que sostenga Pereira, pero sí cualquier espectador de programas rosas. A Kennedy le asesinó la Mafia, y eso lo afirma hasta un bachiller poco documentado. Y que Juan Pablo I murió a manos del propio Vaticano, o de sus bancos, lo certifica cualquiera de esos periodistas, también rosas, que desde hace poco salen en televisión añadiendo dos palabras bajo el nombre: “periodista e investigador”. Toma ya! Por lo visto, rastrear si a “Rociíto” le duele la epiglotis es una actividad de investigación…, ¿llegarán a solicitar subvenciones para poder realizarla en mejores condiciones y que no haya más fugas de cerebros al extranjero? Lo digo porque ahora que llega lo del Evangelio de Judas, con tal panorama, tan tremendo, a la vista, sería el momento de solicitarlas.

No obstante, me parece que la verdadera conspiración a la que debería prestarse atención es muy diferente y de otra índole.

Copérnico nos puso en nuestro sitio, bastante alejado del centro del universo y Darwin nos recolocó a la altura de los animales. Freud puso en duda que fuéramos racionales y Tarzán constató en el cine que, sin embargo, sí lo eran los simios… Y que el gobierno esté a punto de llevarnos a un limbo donde podamos departir amigablemente con el delfín Flipper, el caballo Furia, la perra Lassie o el lagarto Juancho…, nos debería urgir a prestar más atención a la “humana” mirada del animal superior: la mona Cheeta. Porque no vaya a ser que el asunto nos pille desprevenidos y cuando queramos reaccionar nos pase como a Charlton Heston en el Planeta de los Simios.

Una proposición, no de ley (faltaría más), para integrar plenamente en la sociedad a nuestro eslabón anterior en la evolución. La ocurrencia del diputado socialista Francisco Garrido se me antoja tan estrafalaria que no sé si cortarme las venas o dejármelas largas; acaso solamente me limite a sentir vergüenza ajena. Como apoyo al proyecto hay quien menciona incluso a San Francisco de Asís, pero el argumento para equiparar en derechos a los chimpancés que resulta irrebatible es éste: “un macaco es casi una copia genética de usted o de mí”, y por tanto de Mozart o Descartes. Aunque claro, si hablamos de genes, tengo entendido que una rata tampoco dista mucho de nosotros y que el cerdo casi se nos equipara. Y en cuanto a la capacidad emotiva, pues miren, mi gatita se emociona cuando llego a casa tanto como lo hizo King Kong cuando le robaban a la chica, lo prometo; y hay niños que perciben una alegría inaudita en sus gusanos de seda cuando les cambian las hojas de morera podridas por otras nuevas.

En fin… ¿Podremos llegar a casarnos con ellos -los monos- o nombrarles herederos en los testamentos? Para dilucidar el asunto se requerirán varias legislaturas -ser obtuso no es una carencia, sino toda una disciplina- y buenas dosis de cachondeo, gracias a las cuales seguirán cobrando nuestros diputados; pero mientras tanto, algunos colectivos minoritarios han empezado ya a solicitar “derechos de simio” para que sus vindicaciones sean afrontadas con más rapidez, eficiencia y seriedad. En concreto, dos: guardias civiles y transexuales. Estos últimos han sido rotundos en su reclamación de una Ley de Identidad de Género: “los monos están en vías de extinción, pero nosotros aún seguimos aparcados”. Mañana tal vez aparezca otro grupo reclamando las mismas oportunidades de promiscuidad que los bonobos: dale-que-te-pego veinticuatro horas al día, indistintamente (véanse los documentales de la 2) con parientes, parientas y cachorros, de frente y por retaguardia, porque así combaten el estrés.

No sé si se habrán iniciado ya las gestiones pertinentes, con ese saber ser y estar que caracteriza a nuestro Ministerio de Exteriores, para que en Naciones Unidas se retoque la mismísima Declaración Universal de Derechos. Pero los retoques sí se van a producir en otras áreas, como en esos juegos de sobremesa con preguntas y respuestas. A la pregunta de quién pintó la Mona Lisa se le añadirá una opción de respuesta más. ¿Adivinan cuál? Una pista: fíjense en el colorido vario que adorna la estética cara de un mandril.

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Gran Simio

¿ Ecologistas S.A. como Paco Garrido?. Los ecoclogistas ya se han apoltronado desde que tienen escaño y ganan mucho más que en su vida laboral anterior. ¿POr qué callan algunos ante la emisión de gases que incrementan el efecto invernadero, callan ante tntas cosas, son tan sumisos al poder? ¿Y los incendios forestales de los veranos?
Por otro lado mejor se dedicara el Gobierno a dar mejor trato a los inmigrantes que tratan de llegar en pateras a las costas españolas, y que muchos de ellos mueren ahogados. Como los más de 1.2000 que murieron en los últimos meses frente a Canarias.
Bueno, lena este enlace

Gran Simio
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COMO los humanos a los que debe su cargo y su representación no tienen problemas que resolver ni en Sevilla, ni en Andalucía ni en España, el diputado verde que festonea el monolítico grupo parlamentario socialista en el Congreso, Francisco Garrido –Paco Garrido, para amigos y conocidos– ha presentado una proposición no de ley para que el Gobierno español se adhiera al Proyecto Gran Simio, cuyo objetivo es proteger del maltrato y liberar de la esclavitud a estos "compañeros genéticos de la humanidad": orangutanes, chimpancés, bonobos y gorilas. Los compañeros simios, vamos.

Es lo que tiene el ecologista cuando se oficializa: una vez logrado el escaño de diputado, tan útil para la mercadotecnia del partido gobernante, el verde llega rápidamente a la conclusión de que allí no van a hacerle ningún caso y que todas las ideas que alegremente le avalaron en el pacto previo a las elecciones (desarrollo sostenible, lucha contra la contaminación, energías renovables, etcétera) se quedan en nada ante la cruda realidad de la economía globalizada y competitiva. Pero entonces, lejos de irse a su casa a rumiar en silencio la frustración de un sueño (otro más), el verde establecido se conforma, se apoltrona y se alivia la mala conciencia con una política de gestos vistosos e inofensivos, guiños de cara a la galería e iniciativas tan aparentemente audaces como descarnadamente extravagantes.

A esta lógica obedece la proposición simiesca. En vez de sacarle los colores al Gobierno –al que debe su puesto– por ser el que más lejos de todos los de Europa se halla de cumplir la reducción comprometida de los gases de efecto invernadero –que eso sí que es un problema grave, para hoy y para mañana–, Garrido le insta a sumarse al Proyecto Gran Simio que, total, es uno de esos planes internacionales cargados de buenas intenciones y que, en el mejor de los casos, acaba en una declaración rimbombante que los Estados casi nunca avalan y que, si los avalan, nunca cumplen. Naturalmente, la proposición está ya pactada con la ministra de Medio Ambiente, encantada de sumarse a una política menos complicada y de más altas miras que la sequía, los trasvases o el calentamiento de la atmósfera.

Cuando se apruebe la iniciativa de Garrido, el Gobierno se comprometerá nada menos que a proteger el hábitat de estas especies, o sea, los bosques primarios de África y Asia. Esperemos que lo haga con más suerte y acierto de los que le acompañan en el trato que dispensa a las decenas de miles de sus parientes humanos que también llegan a nuestras costas desde los bosques primarios africanos y asiáticos. La bondad natural del ecologismo institucionalizado, golpeada en lo más íntimo por su impotencia ante la falta de derechos, la esclavitud y la tortura que padecen dos terceras partes de los seres humanos, se revuelve y proclama los derechos de nuestros primos monos. Pues nada, a cerrar circos y zoológicos.

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El Proyecto Gran Simio Cuando se desliga del sentido común, el sueño de la razón genera monstruos

Autor: Guillermo Juan Morado | Fuente: Catholic.net
El Proyecto Gran Simio
Cuando se desliga del sentido común, el sueño de la razón genera monstruos

El Proyecto Gran Simio
El Proyecto Gran Simio
El llamado “Proyecto Gran Simio” es una iniciativa presidida por el filósofo Peter Singer que pretende la inclusión de los grandes simios (chimpancés, gorilas, bonobos y orangutanes) en la categoría de “personas”, otorgándoles la consecuente protección moral y legal, hasta ahora reservada sólo a los humanos.

El Proyecto, que dice inspirarse en los ideales de la sociedad anti-esclavista, argumenta partiendo del parentesco genético que vincula a los humanos con estos antropoides, así como de la semejanza que, según los promotores del mismo, existe entre el comportamiento de los humanos y el de estos animales.

A estas alturas de la película, uno ya no se asombra de nada. Podría pensarse en una tomadura de pelo en sede parlamentaria, como tantas otras a las que cada día asistimos. Pero parece que el asunto va en serio, y podría desembocar en una Ley que colocase a España en la “vanguardia” mundial de la defensa de los simios. España siempre es diferente. Cada día más.

Aunque hay miles de seres humanos que son vejados en su dignidad, que no ven reconocidos sus derechos, que son objeto de explotación, de compra-venta o de esclavitud – situación que no parece alarmar a Singer y sus secuaces - , lo que más llama la atención de este Proyecto no es el deseo de tratar bien a los simios, sino la voluntad de redefinir el concepto de persona. El reconocimiento de la singularidad humana está en entredicho. Y, por consiguiente, también lo está el reconocimiento de la razón por la cual el ser humano es persona y sujeto de derechos inalienables.

Por más parentesco biológico que exista entre seres humanos y orangutanes, chimpancés, gorilas y bonobos, en el hombre se da un salto cualitativo en virtud del cual es “persona”; es decir, un individuo racional, un “alguien” y no un “algo”, capaz de conocerse, de poseerse, de ejercitar su libertad y de entrar en comunión con otras personas. Si vamos a la raíz, la singularidad humana encuentra su último fundamento en la capacidad de ser interlocutor de Dios, por haber sido creado el hombre “a imagen de Dios”, capaz de conocer y de amar a su Creador. En la condición de persona se encuentra la base de los derechos fundamentales del hombre; derechos inalienables, que no son el resultado de una concesión del Estado, sino que son previos a toda legislación positiva.

Los animales, ni siquiera los animales más próximos al hombre en la escala evolutiva, no son titulares de derechos. Con frecuencia, las características “humanas” que se les atribuyen son el resultado de la proyección que sobre su comportamiento se hace de las claves que permiten comprender el comportamiento humano. Que los animales no sean titulares de derechos, y mucho menos de derechos “humanos”, no significa que los hombres no tengamos obligaciones hacia ellos. Les debemos aprecio y hemos de evitar, por respeto a nuestra propia dignidad, hacerles sufrir inútilmente o sacrificar sin necesidad sus vidas.

Si el “Proyecto Gran Simio” va adelante llegaremos a la paradoja de ver como se le reconoce a un orangután una serie de derechos que se le niegan a un feto humano de siete meses, a un enfermo terminal, o a un niño aquejado de parálisis cerebral. Todo muy “lógico”, desde los parámetros de la filosofía animalista, pero todo muy inhumano y muy decadente. También hoy, cuando se desliga del sentido común, el sueño de la razón genera monstruos.

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El Partido de Zapatero afirma que no son humanos pero están en nuestra familia

El Partido de Zapatero afirma que no son humanos pero están en nuestra familia
Polémica en España por la propuesta del PSOE de otorgarles "derechos humanos" a los monos
Con la justificación de que el hombre comparte el 98,4 por ciento de los genes con los chimpancés, el 97,7 por ciento con los gorilas y el 96,4 por ciento con los orangutanes, el Grupo Socialista español presentará un proyecto que pide "derechos humanos" para los simios. Esta tesis parte de la organización internacional Proyecto Gran Simio, que busca una declaración de la ONU sobre los derechos de estos animales.

Diarioexterior.com

28 de abril de 2006

Una iniciativa apoyada por el Grupo Socialista del Congreso para reconocer a los simios derechos humanos ha levantado ya la polémica, en víspera de su presentación oficial. A propuesta del diputado Verde adscrito al PSOE, Francisco Garrido, ha sido admitida a trámite una proposición no de ley de adhesión del Gobierno al Proyecto Gran Simio, que defiende incluir a los antropoides no humanos en la categoría de "personas". Este propósito ya ha sido contestado desde la Iglesia, advirtiendo que "por ser demasiado progre se puede caer en el ridículo" y criticando que se reconozca a estos animales unos derechos que se niega a los embriones.

La propuesta generó muchas críticas, provenientes de todo el arco político de España. El secretario general del Partido Popular (PP), Angel Acebes, opinó que esta propuesta "hace caer en el ridículo" al gobierno y lo acusó de tener "otras prioridades", distintas a las de los ciudadanos. El arzobispo Fernando Sebastián, en tanto, manifestó que "no se puede hacer el ridículo para hacerse el progresista", y recordó que esos derechos se les niegan a los embriones humanos.

Pero las críticas no llegan sólo desde la Iglesia y la oposición. Delia Padrón, flamante presidenta de la sección española de Amnistía Internacional, mostró su "sorpresa" por esta iniciativa, ya actualmente los derechos humanos "no se les reconocen a muchas personas".