El PSOE no es sólo el partido que sustenta el Gobierno, sino una organización decididamente dedicada al entretenimiento, empezando por su secretario. Pepiño Blanco era el hombre que ponía los cafés en el comité regional del PSG
Yo tenía a Blanco por el humorista en mayor forma del PSOE, por encima incluso de la ministra Carmen Calvo, hasta que nos ha llegado esto del Proyecto Gran Simio del escritor Joaquín Araujo, con el que los socialistas pretenden equiparar en cuanto a derechos a los chimpancés, gorilas y orangutanes con las personas, en razón de la vida afectiva y mental y a los genes que compartimos con ellos, algunos más que otros, claro.
El interés del PSOE por el mono es encomiable. Lo aplaudo porque soy un defensor de la vida natural y de los animales propiamente dichos, pero no entiendo cómo se puede llevar a cabo una equiparación de estas características. A los grandes y a los pequeños simios hay que protegerlos de acuerdo con los derechos de las bestias, pero cuesta no reírse ante lo que se propone.
Para otorgarle al mono la protección del hombre, lo primero que tendríamos que hacer es traerlo a vivir con nosotros para que pueda acodarse en una barra a tomar unas cañas. O sentarle a la mesa de un restaurante a comer un plátano. Y estoy hablando de los derechos básicos del primate, porque otra cosa sería llevarlo al cine y a la ópera, inscribirlo en la Seguridad Social y en la oficina del paro.
Los derechos humanos equiparados tendrían que empezar, digo yo, por el monito. Seguirían por el matrimonio homosexual. Atención al lenguaje «correto»: nada de monadas o monerías. Y, ya lo saben, monos y monas. Monísimo.
