Gran Simio, roza lo grotesco, a pesar de las matizaciones -a posteriori- del flamante nuevo portavoz del Grupo Socialista en el Congreso que, por otra parte, no dejan de sorprender porque aludir a tergiversaciones desde un partido que es maestro en la pub
Derecho de los simios
SI en muchas ocasiones hemos lamentado, en aquello que es negativo, la capacidad de sorprender de las actividades y decisiones de nuestros políticos, la proposición no de Ley sobre los 'derechos de los simios' enmarcada hacia el desarrollo o integración del proyecto denominado: Gran Simio, roza lo grotesco, a pesar de las matizaciones -a posteriori- del flamante nuevo portavoz del Grupo Socialista en el Congreso que, por otra parte, no dejan de sorprender porque aludir a tergiversaciones desde un partido que es maestro en la publicidad y la propaganda, que hace un magistral y sibilino uso del eufemismo y la dialéctica, que cuando hace falta no se recta en hacer lecturas parciales, subjetivas e interesadas, de hechos, acontecimientos e incluso la historia, suena a reconocimiento de error de planteamiento aunque no se intuyan pretensiones de vuelta atrás.
De cualquier manera, el conocimiento de la exposición de motivos de la citada proposición aclara la pretensión real de la misma y, ahí, no caben interpretaciones, desviaciones o tergiversaciones.
Y es que si mi información no es errónea, la pretensión es: "incluir a los antropoides no humanos en la categoría de personas". En una palabra, reconocer a los simios derechos humanos.
Y esto, es lo absurdo, pues una cosa es legislar para la protección y buen trato de los animales y otra, muy distinta, equipararlos a las personas.
Es aquí, donde uno no sabe si valorar el tema desde el rigor o desde la ironía y es que, probablemente, Tarzán fue un adelantado -aunque ahora se le denigre- de esta proposición porque su mona 'Chita', era como de la familia y desde luego, King-Kong, en todas sus versiones, terminan siendo un prototipo virtual de masacre, mientras que 'Copito de nieve', fue esclavizado en un cautiverio permanente y, además, no pudo ni siquiera llegar a aprender catalán cuando en estos tiempos de 'realidades nacionales', hubiera sido un derecho indiscutible. Sinceramente, patético.
Pero, además, resulta todo un sarcasmo, además de lamentable, que la proposición, solo hable de derechos y no de deberes, pues los humanos si que los tenemos y, desde luego, es todo un hallazgo que no podamos beneficiarnos con su experimentación, para mejorar nuestra salud y si podamos hacerlo mediante la clonación con embriones o la transferencia nuclear que -una vez más la semántica- se escuda tras el subterfugio de los 'nucluvulos'.
Ciertamente increíble porque, por poner un ejemplo, habríamos tardado más de la cuenta en el conocimiento de la compatibilidad de los grupos sanguíneos, de no haberse estudiado al 'macacus rhesus' y muchas más cosas pero todo este galimatías no culminará para sus promotores hasta que un mono no sea capaz de firmar un documento de voluntades anticipadas o su testamento vital.
Es sólo un ejemplo. Desde luego de acuerdo en proteger las especies y el planeta, pero desde la lógica y el sentido común.
