Gran Simio
¿ Ecologistas S.A. como Paco Garrido?. Los ecoclogistas ya se han apoltronado desde que tienen escaño y ganan mucho más que en su vida laboral anterior. ¿POr qué callan algunos ante la emisión de gases que incrementan el efecto invernadero, callan ante tntas cosas, son tan sumisos al poder? ¿Y los incendios forestales de los veranos?
Por otro lado mejor se dedicara el Gobierno a dar mejor trato a los inmigrantes que tratan de llegar en pateras a las costas españolas, y que muchos de ellos mueren ahogados. Como los más de 1.2000 que murieron en los últimos meses frente a Canarias.
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Gran Simio
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COMO los humanos a los que debe su cargo y su representación no tienen problemas que resolver ni en Sevilla, ni en Andalucía ni en España, el diputado verde que festonea el monolítico grupo parlamentario socialista en el Congreso, Francisco Garrido –Paco Garrido, para amigos y conocidos– ha presentado una proposición no de ley para que el Gobierno español se adhiera al Proyecto Gran Simio, cuyo objetivo es proteger del maltrato y liberar de la esclavitud a estos "compañeros genéticos de la humanidad": orangutanes, chimpancés, bonobos y gorilas. Los compañeros simios, vamos.
Es lo que tiene el ecologista cuando se oficializa: una vez logrado el escaño de diputado, tan útil para la mercadotecnia del partido gobernante, el verde llega rápidamente a la conclusión de que allí no van a hacerle ningún caso y que todas las ideas que alegremente le avalaron en el pacto previo a las elecciones (desarrollo sostenible, lucha contra la contaminación, energías renovables, etcétera) se quedan en nada ante la cruda realidad de la economía globalizada y competitiva. Pero entonces, lejos de irse a su casa a rumiar en silencio la frustración de un sueño (otro más), el verde establecido se conforma, se apoltrona y se alivia la mala conciencia con una política de gestos vistosos e inofensivos, guiños de cara a la galería e iniciativas tan aparentemente audaces como descarnadamente extravagantes.
A esta lógica obedece la proposición simiesca. En vez de sacarle los colores al Gobierno –al que debe su puesto– por ser el que más lejos de todos los de Europa se halla de cumplir la reducción comprometida de los gases de efecto invernadero –que eso sí que es un problema grave, para hoy y para mañana–, Garrido le insta a sumarse al Proyecto Gran Simio que, total, es uno de esos planes internacionales cargados de buenas intenciones y que, en el mejor de los casos, acaba en una declaración rimbombante que los Estados casi nunca avalan y que, si los avalan, nunca cumplen. Naturalmente, la proposición está ya pactada con la ministra de Medio Ambiente, encantada de sumarse a una política menos complicada y de más altas miras que la sequía, los trasvases o el calentamiento de la atmósfera.
Cuando se apruebe la iniciativa de Garrido, el Gobierno se comprometerá nada menos que a proteger el hábitat de estas especies, o sea, los bosques primarios de África y Asia. Esperemos que lo haga con más suerte y acierto de los que le acompañan en el trato que dispensa a las decenas de miles de sus parientes humanos que también llegan a nuestras costas desde los bosques primarios africanos y asiáticos. La bondad natural del ecologismo institucionalizado, golpeada en lo más íntimo por su impotencia ante la falta de derechos, la esclavitud y la tortura que padecen dos terceras partes de los seres humanos, se revuelve y proclama los derechos de nuestros primos monos. Pues nada, a cerrar circos y zoológicos.

Sofía dijo
Bona tarda.
No has entendido nada de cuanto te he dicho. Nunca entiendes nada...
Me das lástima. Por ello, me voy. Para siempre.
¡Hasta nunca!
Adéu.
2 Mayo 2006 | 10:05 PM